REFLEXIONES
Nos hemos sentido mal, qué digo fatal, no podíamos
lavarnos las manos ni la cara, no teníamos agua ni tan siquiera para lavarnos
los dientes, no podíamos tirar de la cisterna y… Todo ello me ha llevado a pensar y
reflexionar sobre la importancia de muchas cosas que tenemos habitualmente y
las valoramos poco o pasan desapercibidas.
Mi condición de maestra me ha
llevado a plantear a mis alumnos a primera hora de la mañana si habían pensado qué pasaría si nos faltara el agua o
si alguna vez han escuchado en sus casas que hace unos años en Torres teníamos que
ir a una fuente con cántaros a por agua o si han pensado cómo se sienten todos esos niños
que ni tan siquiera tienen agua potable.
Los días
como hoy son los que vale la pena ser
maestra.
